miércoles, 16 de octubre de 2013

Modelos de Masculinidades e Inequidad de Género en Estudiantes Universitarios de Jonotla, Puebla

Francisco Alberto García y 
Saúl Miranda Ramos
Introducción

En el presente proyecto de investigación sobre modelos de masculinidades con jóvenes universitarios de Jonotla, se muestra el panorama de la investigación que se pretende realizar. Se encuentra el planteamiento del problema, en el cual se problematiza el problema de investigación con lo observado de forma previa con los estudiantes de la Universidad del Desarrollo del municipio de  Jonota, así como, los fundamentos teóricos a los que se recurren para adoptar una postura amplia y crítica ante lo que se pretende investigar.

          El objetivo central y los objetivos específicos que se desean alcanzar, a  través de técnicas  determinadas para la recopilación de datos. De esta manera se plantea un marco teórico de carácter tentativo, en el cual se anuncia el contenido que respaldará dicha investigación. La base de esta investigación a desarrollar  parte de un modelo de cualitativo, con un tipo de investigación exploratoria centrada en descubrir lo que realmente existe, siendo flexible con el investigador y los investigados.

          Se muestran las técnicas que se utilizaran para la recogida de los datos, las cuales se explican brevemente. También se mencionan los recursos humanos y materiales, que serán utilizados, así como sus costos, que muestran la inversión humana y material de dicho proyecto de investigación. Es importante mencionar que se contemplan también los obstáculos y las limitaciones a los que se puede enfrentar el investigador y la muestra a investigar.


La metodología diseñada que señala como sera el desarrollo de la investigación desde su inicio, hasta la recopilación y análisis de los datos, permitiendo su viabilididad y flexibilidad  para cumplir con los objetivos establecido. Se hace referencia a la bibliografía que se utilizará para respaldar y fundamentar de manera teórica esta investigación pretendida, finalizando con un cronograma de actividades el cual contiene los tiempos en que se desarrollará cada actividad.

1.1. Planteamiento del problema
Los modelos de masculinidades son las formas en que percibimos los diferentes roles que ejercen los hombres en la sociedad, es así como muchas veces podemos referirnos a ellos como seres  fuertes, superiores a la mujer aunque solo sea por su fuerza física, como los jefes de la familia, el hombre de la casa, el que debe trabajar y ver por el sustento de la familia, el que realiza los trabajos pesados. Nos damos cuenta que son múltiples las formas en las que un hombre puede ejercer su papel en sociedad es por eso que hablamos de modelos  de masculinidades.  
Así nos encontramos con el modelo de masculinidad hegemónica, que es un término relativamente reciente en los estudios de género que alude a la construcción de un rol de hombre socialmente reconocido, formado por la tradición y el sistema político, social y cultural y aprendido en los principales entornos socializadores, como son la familia, el grupo de iguales, la escuela o los medios de comunicación. Se refiere por tanto al modelo de “ser hombre” construido bajo el sistema patriarcal de sociedades jerárquicas como la nuestra, que subordina a otras masculinidades, a las que infantiliza, disminuye y/o feminiza, y cuyas características fundamentales serían las de ser proveedor, trabajador, responsable, racional, emocionalmente controlado, heterosexual activo, jefe del hogar, padre, fuerte y blanco, con dominio sobre otros hombres (Sipión, 2008).
Sin embrago, existen otros discursos en los cuales se afirma que las masculinidades son de otra forma, de esta manera encontramos el hombre amable, tierno, cariñoso, caballeroso, respetuoso y que comparte con sus pareja las labores del hogar.
          Cada persona nace y se desarrolla en contextos, culturas y personas diferentes esto le crea experiencias distintas. Estas diversas formas que tienen el hombre de dirigirse en su vida han sido construidas en sociedad, sin olvidar que el rumbo que ha tomado nuestra actual sociedad ha sido construido por el hombre y parte de esta sociedad es la inequidad de género. Podemos comprenderlo mejor desde la óptica del socioconstrucionismo, que nos muestra la manera en la que el hombre a partir de sus experiencias en sociedad, se moldea y toma forma su comportamiento, sus ideas, y la dirección de su vida.
La postura tradicionalista dice que el hombre es el que manda, la mujer obedece. Que los roles están dados por la naturaleza en el marco de una cultura androcéntrica, donde la sociedad asume el “ser” hombre y el “ser” mujer como “natural” y no como construcción socio-histórica, permite considerar valorativamente y apoyar socialmente que los hombres y lo masculino son superiores, más capaces y más útiles que las mujeres. Por ello – se cree que – es legítimo que tengan el monopolio del poder, de dominio y de violencia.
“En un mundo dominado por los hombres, el de éstos es, por definición, un mundo de poder. Ese poder es una parte estructurada de nuestras economías y sistemas de organización política y social; hace parte del núcleo de la religión, la familia y la vida intelectual. Mucho de lo que nosotros asociamos con la masculinidad gira sobre la capacidad del hombre para ejercer poder y control.” (KAUFMAN, 1994).
Desde aspectos religiosos encontramos que los roles han sido dados por Dios o los dioses,  en la Biblia Católica, y Testigos de Jehová categorizan a la mujer, por ejemplo, como la fuente del mal por el “pecado original” que echó a Adán del Paraíso o que ella sea la causa del mal en el mundo como sostienen algunas doctrinas religiosas y fábulas por haber abierto la caja de Pandora que contenía todos los vicios.   
En el budismo encontramos que tanto al hombre como a la mujer se le asignaban diferentes roles y que la mujer no podía pertenecer a los grupos de mojes budistas ya que corrompían la mente de los hombres, hasta que les fue permitido este derecho aceptando asumir papeles similares a los de los monjes. Es así como, se emplea el término de “monja”, que posteriormente se extiende a otras religiones, pero siempre jugando un papel inferior al que ocupan los hombres en las religiones.
La inequidad de género que ha permitido al hombre tener en sus manos asignarle un papel a la mujer en la sociedad, este papel no es el más cómodo para ellas, ya que su participación en la sociedad no es equitativa al papel que juega el hombre. En la sociedad actual la mujer aún es marginada, aún no se le hacen válidos sus derechos, con menos oportunidades que el hombre para mejorar sus condiciones de vida, aparentemente y ante la ley hombre y mujeres somos iguales, eso esta dicho, aunque no se han creado los mecanismos para que realmente sea valida  esa supuesta igualdad.
Por años, se ha buscado la equidad de género, por ejemplo la incidencia de las teorías feministas, de la teoría Queer, esta es una hipótesis sobre el género que afirma que la orientación sexual y la identidad sexual o de género de las personas son el resultado de una construcción social y que, por lo tanto, no existen papeles sexuales esenciales o biológicamente inscritos en la naturaleza humana, sino formas socialmente variables de desempeñar uno o varios papeles sexuales.
De acuerdo con ello, la Teoría Queer (TQ) rechaza la clasificación de los individuos en categorías universales como "homosexual", "heterosexual", "hombre" o "mujer", sosteniendo que éstas esconden un número enorme de variaciones culturales, ninguna de las cuales sería más fundamental o natural que las otras. Contra el concepto clásico de género, que distinguía lo "heterosexual" socialmente aceptado de lo "anómalo" (queer), la Teoría Queer afirma que todas las identidades sociales son igualmente anómalas. Critica las clasificaciones sociales de la psicología, la filosofía, la antropología y la sociología tradicionales, basadas habitualmente en el uso de un solo patrón de segmentación —sea la clase social, el sexo, la raza o cualquier otra— y sostiene que las identidades sociales se elaboran de manera más compleja como intersección de múltiples grupos, corrientes y criterios. (Papalia, 2001)
Sin embargo, ¿Es nuestra sociedad equitativa en cuanto a género se refiere? ¿Se han logrado difuminar las deferencias de género? ¿Hasta que punto? ¿Dónde?
En México, en el municipio de Jonotla, Puebla, la cotidianidad universitaria nos permite ver actitudes de discriminación hacia las mujeres. Se reproducen modelos de masculinidades y feminidades articulando, instalando y perpetuando aquello que han aprendido a lo largo de su vida, lo que permite que en la Universidad exista la Inequidad de Género, ¿o es que se vive con equidad? ¿Hasta qué punto?
De ésta manera, nos es importante cuestionarnos:
¿Cómo contribuyen los modelos de masculinidades a la construcción social de la inequidad de género en estudiantes universitarios de Jonotla, Puebla al 2011?

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