miércoles, 16 de octubre de 2013

Pautas discursivas como origen de violencia doméstica en parejas usuarias de un Refugio de Mujeres

Gloria Martín Márquez y Saúl Miranda Ramos

La violencia doméstica se da sin importar edad, principalmente las que sufren son las mujeres porque adquieren los síndromes, tales como el Síndrome de Indefensión Adquirida donde las usuarias piensan que todo es normal, mientras que el Síndrome de Estocolmo,  es donde la usuaria a pesar de todo el sufrimiento que obtiene de su agresor todavía lo defiende.

            A veces uno como profesionista se tienen las alternativas posibles para sus problemas pero ellas son las que tienen que decidir porque tienen “sentimientos encontrados o cuando le tienen mucho miedo a su agresor” posiblemente “porque [los agresores] pueden hacer daño a sus familiares o incluso suicidarse”, aspecto que no cumplen solo utilizan este pretexto para cumplir sus amenazas. Otro de los aspectos fundamentales es que los hombres tienen una idea machista de dominantes, “se creen con poder para realizar su voluntad”. En cambio las usuarias adquieren diversos roles, porque son madres, son mujeres, esposas, indígenas, jefas de hogar, enfermeras, psicólogas, son maestras. Una mamá adquiere la habilidad de asumir y realizar varias actividades a la vez, en cambio, los hombres solo realizan una tarea. “Por lo tanto, como madres siempre están al pendiente de sus hijos, en su alimentación para que se desarrollen bien, utilizando un lenguaje de amor, por ejemplo “hijos míos” “mi vida”. “En cambio otra de las usuarias expresa que ella  les da a sus hijos lo que ella no recibió de parte de sus papás como es la buena alimentación y no reproches por lo que consumen”.
“Así mismo, el ser mujer para ellas es muy importante porque pueden dar vida a otro ser  y se consideran más inteligentes, responsables y con una autoestima más favorable”. Es lo que opinan en su vida actual porque cuando ingresaron al refugio ellas mismas se desvalorizaban, se puede deducir que es por el trato que recibieron, mejoraron en su estancia en el refugio porque recibieron apoyo integral.
“Como esposas dicen que tenían la obligación de atender a su marido, es decir, preparar su comida, esperarlo y atenderlo”, ser sumisas era su obligación porque se tenían que acatar a las diversas reglas que les otorgaban sus parejas, aun no ejercían la distribución de actividades del hogar por eso ellas trabajaban más que sus esposos. Así mismo, si resultaban agredidas manifestaban estas frases antes y después de ser maltratadas. "Es que yo lo quiero mucho", "Es que yo soy culpable de lo que pasa", "No tengo como mantener a mis hijos" ,"¿Cómo voy a dejar a mis hijos sin su papá?", "Me da miedo" ,"Si lo denuncio me mata”, “Es mi deber seguir casada”, “Es que él estaba muy nervioso”, “El va a cambiar" ,"Es que mi familia lo quiere mucho a él" "Dios me destinó esta vida”, “Es que él no me golpea siempre”, “Esta situación va a mejorar". Son todas las características vividas por parte de las mujeres y no se decidían a pedir apoyo asimilando el proceso de maltrato como algo normal.
          “Como mujeres indígenas expresan que han sufrido discriminaciones, por su vestimenta, lengua y comportamiento, por parte de las instituciones gubernamentales”,las usuarias dicen que en la actualidad este tipo de comportamiento ha disminuido”. Se puede observar que las mujeres han obtenido  maltrato por parte de las autoridades y más si se presentaban con su vestimenta tradicional, en este caso el presidente y su personal tomaban en cuenta la clase social y no su función de atender a toda la sociedad en general. Las mujeres asumían un papel de sumisas porque no decían nada sobre el trato que recibían. En cambio, en la actualidad tal como lo manifiestan ellas, algunos aspectos han cambiado porque el trato que les proporcionan ha mejorado, son atendidas de la mejor manera. Uno de los sucesos presenciados fue en la presidencia, ellos llevan un control sobre la atención y si no hablan español cuentan con personal que habla náhuatl y esta es una acción de la actual administración municipal. Otro de los avances es que, con estas acciones y discursos se construye una mujer con más habilidades para exigir sus derechos y ser tratada de una manera más favorable, es decir favorece su empoderamiento, adquiriendo estrategias para defenderse, además de ir generando las estructuras sociales que favorezcan esta aparición de nueva mujer.
En el ámbito del hogar se puede mencionar que las mujeres se enfocan a diversas actividades porque desde que se levantan  ellas empiezan a trabajar y son las ultimas en acostarse para descansar, inclusive se involucran durante el día en las actividades de los hombres como desyerbar las milpas, ir por leña, entre otros trabajos, ya lo dice una de las entrevistadas al argumentar que:
          Como jefas de hogar deben realizar varias actividades como estar al tanto de la educación de sus hijos, trabajar y administrar el recurso para la vestimenta de sus hijos, alimentación, salud por si lo requieren… las usuarias formulan que las mujeres pueden  realizar  varias actividades a la vez en cambio los hombres solo realizan una tarea”.
        Sin embargo, ahora las labores parecieran ser más equitativas, al menos eso muestran los discursos de las personas con quien se trabajó en esta investigación, las cuales son parejas egresadas del refugio de Mujeres, que asisten regularmente al Centro de Atención Externa al Refugio (CAER) y que han pasado por un proceso de sensibilización, trabajo terapéutico y promoción de una vida libre de violencia.
         Las mujeres en la actualidad tienen un papel fundamental dentro del hogar y la sociedad. Tal formación en el Refugio ofrece efectos que se muestran en el propio discurso de las mujeres. Cuando llega  una mujer al centro  en ocasiones, continúa la búsqueda del marido en este lugar, pero a veces también su pareja la busca  con la finalidad de una posible reconciliación. En el caso positivo se dialoga con la esposa, con la psicóloga, con la abogada. Si se reconcilian la mujer vuelve a casa. Inicialmente sus parejas se acercan al CADEM, CAMI o al CAER y ahí hablan con la directora. Ella facilita una sensibilización donde les hace saber sobre los derechos de las mujeres. La directora se percata si se trata de una persona agresiva pues no va a arriesgar a la mujer. Muchas veces depende de la decisión de las mujeres, pues preguntan si acaso las han ido a buscar; ellas también los buscan porque hay quienes por más que les golpeen quieren regresar con ellos. Ahí se evalúa la posibilidad de hablar o no con sus parejas. Siendo así se citan para establecer diálogo y acuerdos. Aunque finalmente es la usuaria la que tiene la última palabra. Una opción más es participar en AMAC (Asociación Masculina A.C.) la cual es una organización que ofrece la apertura de otras perspectivas a los hombres en función del tipo de relaciones de género que puedan establecerse. Sea cual sea la intervención, los discursos de los hombres parecieran ir cambiando, estos se ven en los discursos de los entrevistados.
“ Sin embargo, los hombres, como esposos, expresan haberse sentido como los que mandan a la mujer y que ellas tenían que obedecer, no dejar que salga su esposa  ni platicar con ningún hombre, ahora ellos dicen, como parejas que la mujer tiene derecho de salir y ya no es mal visto, por la sociedad”.
Los sujetos asumían el papel de control sobre la mujer, respetando las reglas que les dejaron nuestros antepasados, es decir, admirando lo que les han enseñado sobre el amor y la pareja, todo es aprendido de la familia, la escuela, la sociedad y la cultura en la que nos desarrollamos las mujeres y los hombres. Pero con el paso del tiempo se dieron cuenta que esto no era favorable para ellos ni sus familias. Por lo tanto, optaron por cambiar su forma de ser, construyendo otras alternativas de relación con su pareja tal es el caso de un dialogo en vez de golpes.
“En cambio los hombres como jefes de hogar dicen tener que aportar económicamente para el sustento de sus hijos, es decir, para su alimentación, estudios, vestido, cuidar su salud”. Pero antes no tenían este pensamiento sensible, ya que poseían ideas machistas de que ser jefes de hogar significaba tener el control con su pareja y sus hijos. Ellos seguían arraigados a las costumbres de los roles socialmente establecidos. Son ideas que vamos construyendo a través de los años donde a las mujeres nos educan a través de los mitos y las creencias que no son reales sobre quién debe mandar en el hogar. Se pudo detectar que los hombres siempre han estado privilegiados de poder y las mujeres siempre han jugado el papel de un espacio privado obligadas a seguir las costumbres de nuestros antepasados.
Actualmente existen derechos que defienden a los menores, los cuales igual y existían antes pero no eran difundidos ni explicados a todas las personas, por ejemplo tal como lo manifiestan algunos:
“Como papás pensaban que tenían el derecho de maltratar a sus hijos tal como lo hacían con ellos cuando eran pequeños”. “Afortunadamente dicen que reaccionaron a tiempo, ahora tienen mejor interacción con sus hijos y confían en ellos que van a lograr lo que ellos no lograron de sus sueños que es seguir estudiando”.
Ellos se consideraban obligados a inculcar  el mismo trato que recibieron por parte de sus papás, pero afortunadamente como ellos manifiestan y también por el maltrato que recibieron, no quieren dar la misma mortificación a sus hijos. Ahora existen derechos que defienden a los niños, así mismo, en el presente son difundidos en las escuelas para que los conozcan y los ejerzan. Este es otro de los avances porque los menores crecerán obteniendo herramientas necesarias para resolver mejor sus problemas.
          Otro de los casos fundamentales es el trabajo en el campo, porque es uno de los empleos donde se obtienen salarios no muy favorables, por lo tanto, la mayoría de las personas emigran a las ciudades en busca de mejores oportunidades, tal como es expresado por algunos participantes:
“Como campesinos, su trabajo en el campo no les genera muchos ingresos, por lo tanto, deben buscar otros medios para darles lo mejor a sus hijos, entonces optan por el trabajo en la ciudad”.
Se considera que ellos son responsables, porque aunque no cuenten con los suficientes recursos, siempre buscan la forma de apoyar a sus familias, este es otro de los avances porque antes no asumían su responsabilidad de apoyar a sus hijos y su pareja.
A veces como personas indígenas no se cuenta con las mismas oportunidades de empleo es así como lo experimentaron los participantes, al ser discriminados por no pertenecer a alguna clase social. Entonces los hombres cuando se colocan en otro rol, es decir, indígenas es cuando sufren maltrato, en cambio en sus hogares son los jefes del hogar.
 Dicen que como personas indígenas y tampoco tienen estudios no pueden tener trabajos bien remunerados en la ciudad y también han sufrido discriminación”.
Algunas personas que tienen más dinero en las ciudades grandes se consideran con más poder de humillar a las personas indígenas, al no pagarles bien u maltratarlos en su trabajo. Este es uno de los asuntos primordiales  donde al parecer que algunas personas de más recursos económicos aunque estén preparados se encargan o niegan conocer los derechos humanos, donde se manifiesta que todos somos iguales ante la ley y debemos ser tratados con respeto.
Otro de los obstáculos detectados fue que tanto hombres como mujeres se detectó que la mayoría no termino su primaria y fue uno de los obstáculos primordiales para encontrar un mejor trabajo. Pero se deduce que ellos no son los culpables al no tener la oportunidad de seguirse superando, porque fueron obligados a trabajar desde muy temprana edad.
Cuando nacemos nos diferenciamos por nuestro sexo, si somos hombres o mujeres de acuerdo a  la educación que nos dan en nuestra familia y la comunidad en la que crecemos, se les dice a las mujeres: nos tenemos que cuidar, debemos respetar, tenemos que obedecer, hacer bien las cosas para el futuro, respetar a los mayores, no platicar con los hombres en el caso de las mujeres, no salir estar nadamos en la casa.
          Es muy importante respecto a lo que se dice que hombres y mujeres como ya vimos en el desarrollo de esta investigación,” somos muy distintos, pensamos distinto, sentimos distinto (las mujeres somos más sensibles), creemos  en cosas distintas, todo ello solo ha servido para distanciarnos” entre hombres y mujeres. Con la finalidad de seguir contribuyendo a la violencia de género de ambos en vez de tomar acuerdos mejorando su vida y relación.
Así mismo, se justifica y siempre se ha justificado, el orden jerárquico, donde a la mujer se clasifica en el ámbito inferior y el hombre como superior. Estas diferencias han dado pauta, para construir las distancias genéricas actuales y una división de las actividades del hogar.
         Otro de los casos fundamentales, se considera que las mujeres permiten la agresión física, acoso sexual o violación, permitiendo una pauta con su pareja, es decir, asimilando el maltrato como algo normal, pero es la familia principalmente,  la raíz del problema, distribuyendo roles de acuerdo a las reglas socialmente establecidos, sin embargo, a veces son el padre y la madre juntos permitiendo y ejecutando violencia hacia los hijos, generando este mismo trato a los nietos y así sucesivamente. Por lo tanto, la posible ayuda cuando una mujer sufre de violencia extrema, es que adquiera empoderamiento sobre su persona, aprenda a decidirse y logre realizar un plan de vida diferente para ella y sus hijos.
          Una de las afirmaciones hermosas de las personas con quienes se trabajó en esta investigación fue que los participantes agradecen por la atención brindada de Refugio, Centro de Atención Externa del Refugio y Cami porque han mejorado sus relaciones de pareja e hijos.

Conclusión

 Se explica que mediante los resultados obtenidos con los instrumentos: relato de vida y entrevistas clínicas, se pudo responder a la pregunta de investigación porque se consiguió distinguir las pautas discursivas que generan violencia doméstica, se valoró que las mujeres y los hombres han sufrido violencia desde cuando eran pequeños, se puede entender que sufrieron el mismo trato tanto de violencia física como psicológica, en algunos casos sexual. Por consiguiente, esta misma falta de afecto recibida por los papás de los sujetos entrevistados fue inculcada para ellos; afortunadamente ante las intervenciones del Refugio, en coordinación con la Casa de la Mujer Indígena (CAMI), el Centro de Atención Externa al Refugio, AMAC (Asociación Masculina A. C.) estos sujetos han tomado consciencia de la violencia doméstica y no continuaron con el mismo tipo de comportamiento.
En sus historias de vida se encontró que las mujeres tenían que asear la casa, preparar la comida, bañar a los hijos, mientras que sus parejas iban a trabajar; después de la jornada laboral masculina al regresar a su hogar propiciaban golpes a su esposa. Como se puede observar las labores del hogar actualmente se reconoce como trabajo, porque cuando preguntan sobre la ocupación pues es cuando valoran esta actividad valiosa. Se afirma que esta función es solo para las mujeres, inclusive luego escriben, ama de casa ese es su servicio como si ellas amaran la casa, se adjudica el papel de estar siempre en el hogar (amar la casa). Sin embargo, los hombres pueden asumir esta función pero como siempre ellos no pueden porque eso sería hacerlos inferiores. Historias como estas ocurren desde la infancia de una mujer, ya que desde la niñez las mujeres han tenido que trabajar y colocarse a disposición de los/as demás. En el presente, y debido a los tratos recibidos en su vida actual, las mujeres entrevistadas manifiestan que empezaron a desvalorizarse, a sentir mucho miedo, además de que no se lo comentaban a nadie percibiéndose a sí mismas en soledad. Este es otro de los aspectos que también se pudo detectar en esta investigación. Las/os entrevistadas/os, sufrieron de las inequidades de género, y se comprometen a modificarlas, porque debido a la inculcación de la cultura tampoco tuvieron la oportunidad de seguirse superando, es decir, seguir estudiando hasta llegar ser un profesionista, mucho menos tener oportunidad de interactuar con otras personas excepto sus familiares, porque les decían que el estudio no era importante, se tenían que dedicar y aprender bien las labores del hogar, porque su obligación era atender a su marido para cuando se casaran.
Sin embargo, desde pequeñas(os), tuvieron la necesidad de trabajar, porque fueron obligados, su principal labor para aportar algún incentivo económico fue el corte de café y pimienta u otro de los casos fue trabajar en casa ajena realizando las labores del hogar. Se puede deducir que los padres de ellos los consideraban como una servidumbre. Obligados a mantener a una familia que no les correspondía por ser menores de edad.
Después de las intervenciones realizadas por el Refugio y la CAMI se puede entender a las parejas estudiadas como personas que tienen mejor interacción con sus hijos y con sus parejas que en generaciones pasadas. En este sentido se halló que las actividades del hogar son compartidas, los hijos estudian esperando en ellos lo que no pudieron lograr y cada vez que se les presenta un conflicto lo solucionan de la mejor manera a través del diálogo y la negociación, sin la necesidad de llegar a los golpes. El dinero se administra entre los dos y tienen mejor interacción con las demás personas de su comunidad.
El  objetivo se cumplió, porque se pudieron distinguir las pautas discursivas que generan violencia doméstica en parejas usuarias mediante los relatos de vida y las entrevistas clínicas, así mismo, con estos instrumentos  se conoció su historia de violencia la cual la mayoría de ellas(os), empezó en su infancia y que los marcó demasiado porque lo seguían transmitiendo con su familia.
          Otro de los aspectos relevantes fue identificar los diferentes tipos de violencia, como es la física, psicológica, sexual, patrimonial, social, entre otros. Todos los  participantes sufrieron de violencia física, psicológica, sexual solo algunos. Estos tipos de violencia generaron en ellos un auto concepto y autoestima desfavorables, porque se desvalorizaban demasiado, pero ahora cuentan con herramientas primordiales para seguir con sus objetivos o metas planteados.
Se acepta la hipótesis porque se pudo detectar que mediante los roles y la desigualdad de género se origina la violencia domestica porque las mujeres y los hombres estaban arraigados a los roles socialmente establecidos, donde la mujer tenía que realizar todas las actividades del hogar, estar siempre en la casa mientras que los hombres eran los que tenían que salir para trabajar y establecer las reglas a seguir, las mujeres solamente se tenían que acatar a ellas y llevarlas a cabo.

La violencia doméstica es un asunto de género y se define como fenómeno colectivo que se encuentra arraigado en la cultura y por lo tanto, es reproducido por las instituciones sociales (escuela, iglesia, estado, entre otras) así como por los hombres y las mujeres.

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